Alto Mirador Boutique, Valparaíso a tus pies

Manejo mi fiel moto empinándome por estos enigmáticos y atrapantes cerros porteños… estoy fuera del circuito regular turístico de Valparaíso. Luego de enfilar por la Avenida Alemania, llego a mi destino, Alto Mirador Hotel Boutique, justo esquina de la pequeña calle Camila. Fiel a su nombre, y como era de imaginarse, estoy en lo alto de Valparaíso, la bahía a mis pies y una vista que corta el aliento. Veo todos los cerros, la bahía de Valparaíso, Viña del Mar, Reñaca, en fin, tremenda vista.

Imagino que este lugar es un trofeo al final de mi periplo por estas callecitas fascinantes. Voy al encuentro de mi querido amigo Mario Tapia Rey, Socio Director en este precioso hotel. Nos instalamos al borde de la piscina, en lo que sería el patio trasero de esta lindisima casa, estilo Victoriano tardío, de principios de siglo veinte.

No es común que un hotel en Valparaíso tenga piscina, sauna y tres tinas de relajación –hot tubs- de madera de impronta muy sureña. Imagino lo que será mi noche en una de ellas contemplando las estrellas. Es de conversación fácil mi amigo Mario, que me transmite su pasión y amor a toda prueba por Valparaíso. Me cuenta que recorrió con su socio durante meses el puerto en busca de la casa ideal para el hotel que tenían en mente. Y vaya que la encontraron. Luego de una muy prolija y respetuosa restauración el resultado está a la vista.

A primera vista nada sugiere que es un hotel, es otra magnífica casa en un barrio residencial precioso. La casa tiene como concepto el ser un “homenaje al inmigrante europeo que puso a Valparaíso en el mapa”. Eso me cuenta Mario, que lo que ofrecen es precisamente eso, una experiencia no como turistas en Valparaíso, sino como vecinos, ser porteños por unos días. Salir a caminar y encontrarse con los vecinos que amablemente saludan, lo que nos recuerda que por muy cosmopolita que se haya puesto este puerto, sigue siendo encantador y mantiene ese adorable aire provinciano. Y el hotel, ni hablar, ofrece todo para una desconexión perfecta. Silencio, tranquilidad, servicio personalizado y un equipo de trabajo que se ve que goza con su trabajo.

Todos parecen tan apasionados como Mario y lo transmiten muy bien. Tiene sólo 11 habitaciones, todas con magníficas vistas a la bahía y los cerros. Cada habitación tiene un carácter propio, sus particulares nombres lo sugieren. Funcionales, cómodas y de muy buen tamaño. Los cuadros que la decoran, de la obra “Ángeles Porteños”, nos recuerdan que estamos en un hotel boutique, ya que si le gustan, puede comprarlos. Alto Mirador hotel Boutique cuenta con 3 terrazas con vistas espectaculares y con estacionamiento propio para al menos 8 vehículos, cerrado y muy seguro, lo que es un lujo asiático por estos lados, dado que simplemente no hay dónde dejar un auto a buen resguardo.

Para consultas sobre tarifas y reservas, www.altomirador.com, contacto@altomirador.cl, o al teléfono (32) 211 0310



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