Element, un descubrimiento perfecto en La Reina

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La historia de este acogedor restaurant es digna de contar. Lo primero que sorprende al llegar es encontrarse con esta cabaña del sur en plena comuna de La Reina. Tejuelas de Alerce, una entrada como de cuentos, una pequeña lagunita, en medio de añosos árboles. Un pedazo de sur. Su dueño, Iván Gonzalez, tardó casi 4 años en remodelar esta casa. Para ello, literalmente desarmó una casa en Puerto Varas para recubrir su restorán con las maderas más lindas que uno pueda imaginar. Le da una atmósfera fascinante. Por lo tanto esta historia, es una historia de amor.

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Amor por cada detalle en esta casa que finalmente termina trasladándose a su oferta de comida. Escuchar a Iván contar esta historia, suena a hazaña épica. Y en parte lo es. El mismo construyó su restaurant junto a un par de maestros. Aprendió de maderas, trajo herramientas especiales desde Canadá para ello, los resultados están a la vista.

La historia de amor de la construcción ahora se traslada a la carta. Sorprende el uso de técnicas gastronómicas no tan difundidas. Cocciones prolongadas en Roner, adminículo diseñado por Joan Roca, chef del Celler de Can Roca, uno de los mejores restaurants del mundo. Básicamente es una especie de baño María que opera a temperaturas que varían entre los 5 y los 100 grados, de mucha precisión, y que permite cocinar alimentos sellados al vacío por muchas horas. Resultado? Fantástico! Un asado de tira que se deshace en la boca, jugoso, perfecto.

Desde los pancitos integrales a la mayonesa sin huevo. Todo lo hacen ellos mismos. Probamos los deliciosos dedos de Duendes, camarones envueltos en una fina lámina de Wagyú, sublimes. También probamos una Tumaca montada como trilogía, con jamón serrano, queso de cabra maduro y una charcutería muy rica.

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Los fondos, notables. Otro detalle que se agradece de principio a fin es el uso de Sal de Maldon. Una sal que proviene del estuario del Río Blackwater, en el condado de Essex, Inglaterra. Es una sal que parece escamas casi trasparentes, que atrapa las grasas y jugos de las carnes y le otorga una crocancia fabulosa. Basta probar el Lomo Vetado sobre sal Maldon, sublime. Y qué decir de las costillas de vacuno (asado de tira), cocinadas por más de 20 horas en Roner. Adictivas.

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Para cerrar una noche perfecta, los postres. Una leche nevada perfecta. Me recordó a la receta de mi abuela. Un arroz con leche en una tulipa de crocante y delgada masa, que combinado con el delicioso helado que lo acompaña, lo hacía un vicio nada de pecaminoso.

En fin, gran noche. Este lugar es un imperdible para repetírselo sin pausa. No reciben tarjetas de crédito, por opción propia. Pero confían en los clientes de siempre que al llegar a casa, hacen sagradamente su transferencia.

Llevas efectivo o cheques. Precios súper razonables. Cobran 5 mil por el descorche y cuentan con un pequeño estacionamiento.

Monseñor Edwards 1636, La Reina. 2880 0936.


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